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Chesil beach, de Ian McEwan

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Me han dicho alguna vez que veo finales felices donde no los hay. No sé si se referían a finales reales o de cuento. Ian McEwan no escribe en Chesil beach ningún cuento.  Es un fabuloso narrador de historias, psicológicamente profundas, a través de un lenguaje ágil e inteligente sobre lo íntimo; y a la vez es un prodigio narrativo de párrafos sin puntos, que giran en microhistorias donde respiran la historia con mayúsculas, y la intrahistoria de belleza microscópica. Chesil beach es un cosmos de esas microhistorias perfectamente hiladas, que nos muestra lo que les sucede a dos jóvenes recién casados, Florence y Edward, en su noche de bodas: no es ni destino ni azar, sino una trama - o una trampa - espejo del artificio en el que nacemos y vivimos. McEwan describe el pensamiento de un hombre y una mujer en los preludios de la modernidad. Son los años sesenta y estamos entre Londres y Oxford, y los protagonistas son dos estudiantes al final de sus estudios que desean comenzar...

Los relatos de Eduardo Galeano

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Septiembre es el mes más extraño. En él siempre creo que mi vida está a punto de cambiar. Es sólo una impresión, pero una impresión muy intensa. Luego la vida transcurre como siempre. Imagino que lo hace por la fuerza, o por la inercia de las utopías del verano.   Cuando uno no sabe qué leer, no es mala idea buscar en los escritos de Galeano. Te pone en tu sitio. En la pequeñez y en la grandiosidad de las pequeñas cosas. Escribe sobre todo lo que tiene valor pero no tiene precio.   Hoy me he topado en la biblioteca con una selección de sus relatos recogida en la editorial H Klickzkowski bajo el título El viaje . Son relatos brevísimos, pero Galeano es un autor que expresa mucho con pocas palabras. Para él, la función del arte es mirar la hermosura que nos deja callados. Os dejo directamente con las frases y los cuentos de mi lectura de esta tarde.   "Estamos aquí desde que la belleza del universo necesitó que alguien la viera" ...

Una lectora nada común, de Alan Bennett

El peor enemigo del poder establecido es el acto individual de la lectura. Ella corroe el acero del más intrincado engranaje corrector, liberando al esclavo de cualquier yugo social por más pesado que resulte. Cuando lee por placer, el más acosado de los individuos consigue el anonimato, la libertad. Un libro es como un estudio privado. Muchos autores han señalado el miedo a la lectura de los que ostentan el poder. Alan Bennet da un giro y pone en sus manos un libro. zoom-libros Nos relata la experiencia de la reina de Inglaterra al descubrir la lectura como placer. Ésta la libera del rol que la sociedad le ha impuesto. Le permite ser otro, analizar en privado las vivencias que nunca ha tenido y explorar pensamientos desconocidos. Aún mejor, consigue disfrutar de un anonimato que le permite distanciarse y configurar un individuo ajeno al público, un individuo que es capaz de decidir su destino. zoom-libros Cómico, inteligente, directo y breve. Con una protagonista sa...

La pasión, de Jeanette Winterson

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Hay escritores que conocen su idioma como si les corriera por la sangre; y cuando se ponen a hilar letras, la precisión de una frase alcanza tal abanico de sentidos que traducir se vuelve un acto heroico. Si además el escritor es un compositor de sonidos, sus libros nos piden a gritos leerlos en la versión original. Al lector le costará hacer comentarios más allá de la trama, y en  La pasión  de Jeanette Winterson incluso la trama es bella. Napoleón invade Europa. Un acto de pasión - o de obsesión - que arranca de sus vidas a un número ingente de sujetos que se ven arrastrados a lugares y destinos inciertos como los juegos de azar. Los dos protagonistas que nos relatan esta historia - Villanelle y Henri - lo hacen a través de sus propias pasiones. Desvelarlas sería desvelar el juego, y es el acto de jugar - y arriesgar - lo que Winterson explora en esta novela. Las tropas avanzan por mar y por tierra, o más que avanzar se van ahogando o helando de frío de camino...